21.4.05

Tengo que matar a Malala

Es así. Tengo que matar a Malala. De nada han servido todas las técnicas de relajación, ni el psicoanálisis, ni la charla cafe mediante con amigos, nada. Simplemente tengo que matarla. Mis días comienzan relativamente bien, a decir verdad. Mucho mejor que antes. Me levanto con buen humor, escucho radio, charlo con mi gato... me vengo caminando por las veredas hermosas, llenas de otoño y olores y colores... La oficina es agradable, calentita, tengo internet a disposición, una radio, una ventana fabulosa, un escritorio gigante, puedo leer el diario, los diarios, revisar el correo... Pero no. Solo al subir la escalera y ve rmi escritorio puedo oler el rastro de este ser detestable, que me irrita como ninguno en el universo. Debo admitir, soy bastante irritable, pero Malala tiene arte y persistencia para sacar lo peor de mí.
La ODIO. El sonido de su voz por las mañanas, mientras me acerco al escritorio (que justo ayer, antes de irme, había dejado impecable de papeles, listo para una nueva jornada de agitación) es una brisa del infierno. Eso, y ver que ha pasado y volcado todo lo que es incapaz de hacer sobre mi mesa, llenándola de mensajitos en papelitos de colores, pilas de expedientes para guardar, escritos para corregir, anotaciones que agenda a medida que se le ocurren ("1) llamar a Perez - 2)Llamar a Perez por la mañana - 3) No olvidar llamar a Perez, es URGEENNNTEEE!" - "4) Hay que llamar a Perez para saber si va a pagar en Diciembre o en Enero del año próximo") y encima escucharla, taconeando por el pasillo, viniendo directo hacia mí, a decirme "Te dejé agendado que llames a Perez, es muy urgente" y luego el "ahh, buenos días, perdón".
Tengo que matarla. Lenta y dolorosamente.

1 Comments:

At 12:20 a. m., Anonymous Anónimo said...

0800MATEMOS-A-MALALA

 

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