Tal Cual

Tal Cual. La (futura) historia de mi vida...
Muchas Gracias, Autoliniers: www.autoliniers.blogspot.com
Cintillo
Hace 55 años, un soldado pobre, muy pobre, juntó plata y viajó a la Capital. Este hombre joven, de 23 años, tenía a sus espaldas una vida increíblemente difícil. El menor de varios hermanos varones y un par de mujercitas; su mamá lo había abandonado prácticamente al nacer, dejándolo a la buena de Dios y al cuidado de su padre, un arriero con ojos intensamente azules. Este pobre soldado, que a partir de sus siete años empezó a trabajar a la par de su papá, recorriendo una patagonia inhóspita; este buen muchacho, que con sus 13 años ya se ganaba el sustento con el sudor de su frente, este mismísimo hombre un buen día, mientras cumplía sus tareas como soldado en una villa pequeña que luego sería San Carlos de Bariloche, se enamoró perdidamente de la hija de un tano bravo, y puso en la balanza dos cosas: comprarse un auto, un Ford "T"; o casarse. El costo era el mismo: imposible.
Mientras noviaba por carta, mandaba cada pesito que el ejército le pagaba a la mujer de su vida: ésta, sabiamente, iba comprando lentamente el ajuar: los manteles, sábanas, algun que otro plato... ambos sabían que no podían contar con nadie mas en el mundo que ellos mismos para que les proveyeran lo que necesitaban: él no iba a pedirle dinero a su pobre padre; ella ni soñaba con cosas complicadas, basada en la experiencia que los reyes magos nunca llegaron hasta su infancia ("es culpa de los perros", la consolaría su madre). Solo se tenían a ellos mismos
Pero estaban determinados. Él decidió que las cosas tenían que hacerse como era debido. Durmió todos sus fines de semana en Bariloche, durante el franco que le daba el cuartel, en la plaza del pueblo. Con lo que ahorró en pensiones y comidas, un buen día se tomó un tren hasta la Capital; entró en una joyería, y desangró su billetera en un hermoso anillo que le sirviera a ella de cintillo.
55 años después, con 54 años de casados, y aún amándose y aún pobres, vienen hasta mí, su primera nieta, la primer hija de su única hija, y me entregan un estuche raído, cuya tapa se corre hacia un costado y el fondo de terciopelo está desgarrado por los años y las polillas. Y, rogando que siempre los recuerde, me regalan el cintillo, el mismo anillo con el que 55 años antes mi abuelo, un pobre soldado, le propuso matrimonio a mi abuela, una niña que nunca recibió la visita de los reyes magos.
¿Como podría jamás olvidarlos?
Modernidad: te odio
"...para nada estoy enojada con él, pero el ya se la ve venir, asi como renuncié en el otro bar justo el día de mi cumple; este año estoy conteniendome las ganas de hacer lo mismo, y es que ya no puedo mas, y si sigo asi el flaquito me va terminar perdiendo pero no porque ya no quiera estar mas con él, sino porque ya no va quedar mas nada de mi."
Hace tres años que están casados, porque se aman. Nada mas que por eso decidieron casarse. Y no conozco mucha gente que haga lo mismo.
Ahora, ella está cansada, porque el trabajo, la falta de trabajo, la plata, la falta de plata, el mundo en que vivimos, las obligaciones, y la mar en coche.
Modernidad: ¿COMO PODES HACERLE ESTO A MIS AMIGOS?
Modernidad: Te odio.
¿Que preferís? ¿El ataque o la taquicardia?
"¿Que preferís? ¿El ataque o la taquicardia?"
A vos te parece que te hagan una pregunta así? Peor aun: que sea TU MEDICO quien te haga esa pregunta!
No, Dr., no prefiero ninguno de los dos. No quiero el ataque, y tampoco quiero la taquicardia. Quiero estar sana, no quiero más medicamentos, no quiero tener que encerrarme y arrastrarme como una babosa cada vez que hay viento (que en esta ciudad hay muuuucho, muuuuuuuucho viento) y no quiero, definitivamente no quiero andar temblequeando con una sensación de angustia todos los días. Por favor, cúreme o excúsese, pero no me pregunte pavadas.
Explíqueme, Dr., porque con 26 años tengo colesterol, asma, dos hernias de disco, baja presión, anemia, rotoescoliosis, EPOC, tiroides, y ahora, encima, taquicardia. Explíqueme, doctor, como le parece a ud. que ESO es una persona saludable. Y déjeme de dar pildoritas, por favor!