Impresiones, nomás.
Resulta... que tengo trabajo nuevo (por fin! yeiii!) Y, de este trabajo nuevo, me enviaron a Capital Federal para realizar la capacitación (nadie nace sabiendo, che). Finalmente se cumplieron esos detalles bobos que siempre soñé acerca de un trabajo:1) La oficina está en el Hotel más lindo de mi pueblo
2) Me llevaron a la Capital Federal en avión, donde me esperó un remisse con mi nombre en un cartelito y me llevó hasta el hotel 4* donde me hospedaron
3) De allí hasta que me volví, me moví en remisse, a cargo de la Cía.
4) En todos lados me trataron de "Sra" y me cubrieron los gastos sin preguntar, sin chistar, sin discutir
5) En breve tendré una PC para mí solita, una oficina, y una pseudo secretaria a mi servicio
6) No llegando aún a fin de mes, me pagaron una parte.
Chiches, y mil mas, que no hacen pero que bueno que alguna vez los viví. Anduve por ahi, conociendo gente interesante y gente que no valía la pena, y tengo que decir que me parece espantoso el modus vivendi del porteño promedio.Estuve compartiendo mi tiempo con chicas agraciadas, jovenes, con buenos trabajos, con familias/novios/hijos... y casi diría que el único tema de conversación es como comer menos, como adelgazar más, cuan saludable es lo que se come. Debo decir que no participé casi de las conversaciones: almorzé y cené todos los malditos días en el Mc Whatever, tomé café con azucar, gaseosa, y me tiré a dormir cada vez que pude. En este mismísimo momento estoy cocinando un pollo con papas ...
No digo que uno no tenga que verse lo mejor que pueda, por la autoestima propia o lo que quiera, no digo que en ese mundillo de mierda del correr-trabajar-gastar-volver a correr tan pero tan porteño no haya que preocuparse por la salud, pero me irrita esa competencia "yo soy el más sano" y que no vean, realmente no vean que lo que los enferma no es lo que ingieran sino como lo ingieren, no es el tiempo al aire libre que consigan sino que hacen con él, no es haber leído todo sino haber disfrutado de lo leído.
No creo que lo importante sea haber llegado primero a la meta; sospecho que lo importante es haber disfrutado el recorrido.
Yo volví, aprendí mucho, y extrañé a mi chico. Me bañé, guardé mi ropita humilde, y nos abrazamos para dormir, descansar, sentirnos, y volver a despertar juntos.
Sospecho que, sin quererlo, voy ganando la carrera.

