Los Hombrecitos de Jo
De mi primer chico aprendí... a cuidarme. Aprendí que los hombres huyen despavoridos ante la primer señal de peligro, que no son confiables ante los problemas, y que no se sienten bien cuando ello queda expuesto y una sale de entre la mugre y el polvo con las mangas arremangadas y ellos a cuestas. Dejó de ser mi chico cuando me quise ir a estudiar y me armó un escándalo, porque yo no necesitaba estudiar, ya que iba a ser su mujer.De mi segundo chico aprendí... que es peligroso obtener todo lo que se desea. Aprendí que un hombre demasiado romántico es pegajoso y aburrido con el tiempo; que las flores empiezan a oler a cementerio al tercer día; que una persona que regala chocolates o te lleva a cenar a cada rato no tiene nada mas hermoso o valioso que darte que las cosas que aprendió en la "Cosmopolitan" de su madre... y que cuando haya que jugarse en serio, y elaborar frases y pensamientos propios, volverá corriendo a sus polleras, porque la revista no tiene sección de "piénselo Ud. mismo". Dejó de ser mi chico cuando, una vez que teníamos fecha de boda, cambió los planes y se fue a vivir al cuarto trasero de la casa de los padres, esperando que lo siguiera.
De mi tercer chico aprendí.... que uno puede traicionar y herir a un amigo aún sin quererlo. Aprendí a jugar en la ilegalidad, en el secreto, a ser "la amante". Aprendí a irme a la cama sin amor, aprendí a aburrirme del sexo, aprendí a que uno queda en el medio por las cosas que hace en el pasado y la gente que quiere termina pagando los platos rotos... Y aprendí a romper con mis amigos. O quienes creía que eran. Dejó de ser mi chico antes de empezar... y cuando me puso como excusa para solucionar sus problemas con su chica, que luego de mi aventura con él, lo conoció y se puso de novia. Ella era mi mejor amiga. Era.
De mi cuarto chico aprendí... a reírme. A disfrutar. A que la cama puede no tener amor pero puede tener muchísima química, y que la picardía viene de mano con la magia y reírse es un poderosísimo afrodisíaco. Y que un amigo puede ser un buen amante y fuera de la cama seguir siendo un gran amigo... y que a veces es mejor que siga siendo un gran amigo. Dejó de ser mi chico cuando empezamos a odiarnos. Elegimos seguir siendo amigos.
De mi quinto chico aprendí... que soy capaz de cualquier cosa por mis seres queridos. Que soy fiel a muerte a mis amigos, y que donde una amiga necesite completar "una amiga para mi amigo", allí estaré. Que puedo ser fría y despiadada y perra... y que el otro puede ser igual. Y que cuando no da, no da. No hay resentimientos. Dejó de ser mi chico... bueno, técnicamente nunca fue mi chico.
Y de mi sexto chico, y último.... acabo de aprender... a ser deshinibida. A que la cama es un maravilloso teatro donde nos está permitido andar en bolas. A que no es nada bueno que una le cuente sus secretos más íntimos a un chico que le gusta. A obedecer órdenes (sí, órdenes). A tener charlas maravillosas antes-durante-después. A salir corriendo a comprar una hamburguesa después del sexo. A alejarse sin dolor. A acercarse sorprendidos. Y muchas cosas más. Muchas son las cosas que aprendí de mi último chico. Y ya se fue. Aún es muy temprano para decir que dejó de ser mi chico... porque todavía tengo fe que vuelva.


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