26.10.05

Apple Ibook G4 de "FM La Colifata" robada

(Favor difundir)
LA COLIFATA PIDE AYUDA
(CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD)
Me llamo Alfredo Olivera. Soy psicólogo y director del proyecto “La Colifata”.
El objetivo de esta carta es comunicar algo que nos pasó recientemente y que nos tiene apesadumbrados. Tal vez Usted nos pueda ayudar, por ejemplo, dando a conocer nuestra situación. Quizá también alguna persona o empresa se sienta en aptitud de, y con la predisposición necesaria, como para darnos una mano.
Sufrimos el robo de una de nuestras herramientas de trabajo más importantes. Nos robaron una MAC APPLE Ibook G4 (allí teníamos mucha información y, además, nos permitía editar imagen y sonido) Esa maquina la habíamos comprado con mucho esfuerzo, resultado de los aportes de una entidad llamada ASHOKA que ayuda a Emprendedores Sociales (soy uno de ellos). La compra de esa computadora portátil fue una decisión tomada con el afán de crecer y, además, una apuesta al desarrollo y futuro de nuestro proyecto. Tiene un valor de 1600 Euros, o más. El robo fue el sábado en el Borda y sinceramente no sabemos si el autor fue un visitante o un paciente. Lo cierto es que, en un momento en el que nos toca enfrentar problemas serios de financiamiento, quedamos sin una herramienta fundamental para continuar con nuestro trabajo.
La Colifata es un proyecto - pionero en el mundo- que intenta abordar los medios de comunicación con un doble objetivo. Por un lado, como herramienta clínica de recuperación de pacientes diagnosticados de psicosis (los comúnmente llamados “locos”) y por otro, como un instrumento de intervención en relación con la problemática social del “estigma” de la locura (lo cual genera una practica discriminatoria por parte de la población respecto a quien padece enfermedades mentales). Por eso hacemos radio, para eso hacemos televisión, para ayudar a disminuir los prejuicios respecto de la enfermedad mental y como terapia o complemento terapéutico para los pacientes, ayudando a su recuperación y reinserción social.
Anualmente colaboramos en el proceso de externación del 35 % de los pacientes que tratamos. A su vez, evitamos re-internaciones (en los últimos 2 años el índice de pacientes re-internados que reciben atención en Radio La Colifata fue menor al 5%).Todo un logro terapéutico.
La Colifata fue la primera experiencia en el mundo en pensar los medios de comunicación como una herramienta terapéutica y para trabajar las problemáticas de la Salud Mental mediante el uso de la media. Es por eso que permanentemente somos invitados a dar conferencias en Sudamérica y Europa, y a eso se debe también la repercusión mediática en medios de prestigio internacional como son la BBC de Londres, la CNN de EEUU, Agencias como DPA, de Alemania, o la española EFE, la británica Reuters. Entre los diarios de renombre universal, cabe citar –entre otros- a Le Monde, El País, Sunday Times, New York Times, etc.)
El modelo de La Colifata actualmente se está replicando (imitando) en varios países del mundo: En España, Italia, Francia, Uruguay y Chile se han iniciado proyectos inspirados en la experiencia argentina. Aquí ya existen mas de 20 proyectos en marcha que tomaron nuestro modelo.
La Colifata es una ONG. No tenemos apoyo por parte de las autoridades del Hospital, pero si, y mucha, por parte de algunos de los profesionales que trabajan allí. Actualmente no recibimos financiamiento alguno y todos los que trabajamos en el proyecto (me incluyo) lo hacemos ad honorem, lo cual a esta altura me parece simplemente absurdo, teniendo en cuenta los resultados alcanzados, la repercusión obtenida y –especialmente-los desafíos del futuro para una sociedad que demanda los mejores cuidados en materia de salud integral, incluyendo la salud mental.
Nos gusta mucho hacer lo que hacemos, y lo hacemos con placer y alegría en un lugar donde la materia prima es el dolor: el Borda. Es un privilegio para mi hacer lo que hago, porque me gusta, porque es mi pasión y porque es un modo ético y responsable de estar en el mundo.Sobre todo, me gusta porque le hace bien a un colectivo grande de personas: Tanto a los pacientes como a la comunidad que puede intervenir en relación con el problema. Pero también sucede que nos cuesta… y MUCHO seguir “remándola” a pulmón después de 15 años. Tal vez este robo sea esa gota que colmó. Y como queremos seguir trabajando, y como queremos seguir existiendo, y como todavía queda mucho por hacer, es que deseo transformar la bronca, desilusión e impotencia en otra cosa. Al menos comunicarlo, al menos hacerlo saber y pedir ayuda.
Nos robaron una APPLE Ibook G4 de 60 Giga 14″ pulgadas, 512 mb de Ram
(serie o modelo) SD M9628T. número de matricula 4H5081YSRCU.
Tiene información importante de LA COLIFATA .
Si alguien pudiera informarnos acerca de ella estaríamos agradecidos.
Y si alguna persona o empresa pudiera ayudarnos a comprar una igualseríamos muy felices.

Alfredo Olivera.
Psicólogo Mat. 30.852
Fundador del proyecto “La Colifata”
15-5000-4601
4554 - 4356
alfredo punto-seguido olivera@gmail.com
www.lacolifata.org
ABRAZAMOS AGRADECIDOS A TODOS LOS QUE NOS ESTAN ACOMPAÑANDO !!!
NO ES SPAM

20.10.05

Un sueño

Anoche tuve un sueño... un sueño en la duermevela, una cosa hermosa y fantástica. En mi sueño yo era una mujer joven, viuda. Vivía en un pueblo pequeñisimo, en una casona enorme y vieja. El pueblo era un lugar de esos que existen en los campos de la provincia de Buenos Aires, esos lugares verdes, el año entero. Tenía una hijita bellísima, de unos 3 años, una coloradita que era una delicia y se llamaba Aitana. Tenía, además, dos perros: una perra vieja llamada Orquesta y un cachorrón negro, pero bien negro llamado Oso. Los cuatro teníamos una vida tranquila; recuerdo que yo estaba cocinando descalza, con un vestido de esos largos, tipo "batón", que tanto le critico a mi abuela. Mientras cocinaba, Oso estaba expectante a mi lado, y yo llamaba a los gritos a mi hijita, que probablemente estaba jugando afuera, bajo la mirada atenta de la perra: "Tani! Tani! a comer! vení a lavarte y sentarte que esto se enfría!"

Ya se. Es una pavada. Pero se respiraba tanta pureza en el ambiente, tanta paz! Yo me sentía liviana, feliz, despreocupada; estaba enamoradísima de mi hija, que era un solcito, correteando por entre las plantas del frente de la casa, toda llena de barro y vaya uno a saber que otros materiales. No me preocupaba la plata, no me preocupaba llegar tarde a ningún lado. Mi casa no era lujosa, pero tenía todo lo que necesitábamos; el día transcurría tranquilo entre los juegos de Tani y mis lecturas en la sala; ambas eramos felices y el mundo era un gran caramelo al alcance de la mano.

No quiero despertar, por favor. No quiero.

17.10.05

Ray Charles



Bien. Ya es hora que hable de Ray Charles.

Ray Charles entró a mi vida una imprecisa tarde de otoño. Él es bastante impreciso: si tuviera que definirlo, tendría ante mí un gran trabajo. Es un mestizo, de edad indefinida, es callejero desde que nació, es dulce y feísimo, de tamaño medio, calladito, simpático cuando sonríe.

Muy pronto se convirtió en el perro de la cuadra... era inevitable: es el único que se levanta temprano para acompañarme un trecho del camino; es el único que se asoma cuando regreso para sonreírme y charlar un poco sobre mi día; es el único que está siempre ahí, contento, vigilando la cuadra...

Vive en la vereda de la casa de al lado, junto a la abuela mas viejita de la cuadra, la que está sola. Le hace compañía tranquilamente, mientras ella riega, van juntos al mercadito, toman solcito en la vereda... y a veces, con las noches frías, ella lo deja entrar y él duerme calentito ahí, en el garage de la señora.

Resulta que ayer, la señora se fue, para siempre, para no volver. Estaba demasiado viejita, demasiado cansada, y ya no podía vivir sola. Con el alma en pena, trató de explicarle a Ray Charles que se iba a vivir a un geriátrico, que no lo podía llevar... Ray Charles no debe haber entendido mucho. Esta mañana lo encontré sentado firmemente al lado de la puerta de entrada de la buena señora. Le llevé algo de comer, pero no lo miró con mucho entusiasmo. Hoy por la tarde, cuando regresé del trabajo, seguía sentado ahí, ya con una mirada de angustia, y creo que algo confundido. No se acercó a saludarme, sino que se limitó a mirar hacia la esquina, desde donde solía venir la señora todas las tardes del mercado. Yo subí a mi departamento con el alma en un puño, y al rato volví a bajar con un poco de comida para perros que le compré hace unos días... pero nada. Me senté a distancia respetable, en la oscuridad... poco a poco se acercó, apoyó su cabeza en mi falda, y se dejó mimar sin perder jamás la vista del horizonte. Así estuvimos un rato, yo tratando de explicarle, él sin prestarme atención. Un camión subió por la esquina, y Ray Charles retomó su posición, expectante ante la puerta. Y yo me fui, porque no importa lo que yo haga esta noche: Hoy, por segunda vez en su vida, han vuelto a abandonarlo.


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